Las fuerzas estructurales — demografía, tasas, arriendo — que sostienen la categoría en el largo plazo.
Una transición demográfica acelerada está redibujando la demanda de vivienda en Colombia. Los números son inequívocos.
La tasa hipotecaria colombiana tiene un suelo estructural más alto del que muchos asumen. Esto cambia la decisión racional de toda una generación.
Cuatro de cada diez hogares colombianos ya viven en arriendo. La cifra no es un fenómeno cíclico — es una transformación estructural.