04 · Tesis macro

Más hogares, menos personas: por qué la demografía colombiana hace inevitable el construir para arrendar

Una transición demográfica acelerada está redibujando la demanda de vivienda en Colombia. Los números son inequívocos.

Tesis macro04

En 2024, Colombia cruzó por debajo de una barrera simbólica: el país registró 445.011 nacimientos, una caída del 13,7% frente al año anterior. Es la cifra más baja desde finales de los noventa, y rompe por primera vez la línea de los 500.000 nacimientos anuales que el país había sostenido durante décadas. No es un dato aislado: es la aceleración visible de una transición demográfica que viene en curso desde hace años, pero que pocos en el sector inmobiliario están leyendo con la profundidad que merece.

La transición tiene implicaciones que van mucho más allá de la natalidad. Cambia la composición del hogar colombiano, transforma el tamaño promedio de las viviendas que el mercado demanda, redibuja la pirámide poblacional, y — para quien sepa leerla — explica por qué el modelo tradicional de vivienda para vender está perdiendo encaje con la demanda real, y por qué construir para arrendar emerge como la categoría más alineada con el país que se está formando.

La ruptura de 2024

Hasta 2021, los nacimientos en Colombia oscilaban entre 615.000 y 660.000 anuales, con variaciones anuales pequeñas. En 2022, la cifra cayó 7%. En 2023, otro 10,1%. En 2024, 13,7%. Tres años consecutivos de aceleración en la caída. Esto ya no es un fenómeno coyuntural — es una transición estructural.

Las causas son conocidas y bien documentadas en investigaciones del UNFPA y de centros académicos locales. El mayor acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos y la consolidación de sus derechos sexuales y reproductivos. La priorización de la formación académica y el desarrollo profesional, especialmente entre mujeres urbanas. La preocupación creciente por la calidad de vida y el cambio climático. La reducción del flujo migratorio venezolano que durante 2018-2020 había compensado parcialmente la caída de nacimientos locales.

El resultado en términos de fecundidad por edad de la madre es revelador. La tasa de fecundidad en mujeres de 15 a 19 años se ha desplomado. La tasa en mujeres de 20 a 24 años también cae fuertemente. Mientras tanto, la fecundidad en mujeres de 30 a 39 años se sostiene o crece moderadamente. Las mujeres colombianas no están teniendo menos hijos; están teniendo los hijos más tarde, y en menor número en promedio.

Cada año desde 2022, Colombia tiene entre 70.000 y 100.000 nacimientos menos que el año anterior. Esa cifra equivale al tamaño de un municipio mediano cada doce meses.

Más hogares aunque haya menos personas: la paradoja

Aquí está el punto que la mayoría de los análisis demográficos omite, y que es exactamente el que importa para el sector inmobiliario. Aunque la tasa de natalidad cae y la migración neta se reduce, el número total de hogares en Colombia sigue creciendo. ¿Cómo es posible?

La respuesta está en el tamaño promedio del hogar. En 1993, un hogar colombiano promedio tenía 4,4 personas. En 2003 eran 3,9. En 2013 bajó a 3,5. En 2023 ya estaba en 2,9. Las proyecciones del DANE estiman 2,5 personas por hogar en 2033, 2,1 en 2043, y 2,0 en 2050. Una caída sostenida durante seis décadas que se acelera con cada censo.

Esto significa que aunque la población crezca más lento — o incluso se contraiga en algún punto — el número de hogares sigue una trayectoria de expansión. Una población de 50 millones en hogares de 2,5 personas necesita 20 millones de viviendas. La misma población en hogares de 3,5 personas necesitaría solo 14,3 millones. La aritmética es decisiva.

Las proyecciones de Camacol, ajustadas por las cifras reales de nacimientos y defunciones observadas, estiman entre 21,9 y 22,4 millones de hogares en Colombia para 2035, frente a 17,7 millones en 2024. Esto implica la formación de aproximadamente 374.000 a 391.000 hogares nuevos por año durante la próxima década. Las iniciaciones de vivienda en 2024 fueron de 142.000 unidades. La brecha es masiva.

El tamaño del hogar promedio: la métrica que pocos miran

La caída del tamaño del hogar no afecta a todas las tipologías por igual. La estructura interna del mercado se está reconfigurando.

En 2005, los hogares más comunes en Colombia tenían cinco personas o más: 3,57 millones de hogares. Los unipersonales eran apenas 1,19 millones. En 2018, los hogares más comunes pasaron a ser los de tres personas (3,55 millones), y los unipersonales casi se triplicaron a 2,83 millones. En 2024, la composición se invirtió: los hogares de dos personas se convirtieron en el grupo más numeroso (4,75 millones), seguidos por los de tres (4,41 millones), y los unipersonales saltaron a 3,64 millones.

La trayectoria de los hogares unipersonales es la más reveladora. Pasaron de representar el 5,2% del total en el censo del año 2000, al 18,5% en 2018, al 19,7% en 2024. Es la tipología de hogar que más rápido crece en Colombia. Y es exactamente la tipología que el modelo tradicional de vivienda — diseñado para la 'familia nuclear con dos hijos' — no atiende con la oferta adecuada.

Hogares unipersonales: el segmento que crece más rápido

Quién es el hogar unipersonal colombiano de 2026 importa, porque determina qué tipo de vivienda demanda. Hay tres perfiles dominantes.

El primero es el joven profesional urbano que se independizó pero todavía no formó pareja estable. Edad típica entre 25 y 35 años, vive en Bogotá, Medellín, Cali o Bucaramanga, valora la ubicación cerca de su lugar de trabajo, está dispuesto a pagar por amenidades y por movilidad. Es el target natural del coliving y del apartaestudio profesional.

El segundo es el adulto profesional en transición — separación, divorcio, viudez temprana — que se reincorpora al mercado de vivienda buscando flexibilidad y servicios. Edad entre 40 y 55 años, perfil ABC1 con capacidad de pago alta, valora privacidad y calidad. Es target del multifamily premium y de proyectos con servicios integrados.

El tercero es el adulto mayor independiente que decide vivir solo después de que sus hijos formaron sus propios hogares. Edad mayor a 60 años, perfil heterogéneo según ingresos, valora seguridad, accesibilidad y servicios de salud cercanos. Es target natural del senior living independiente.

Cada uno de estos perfiles tiene una demanda específica que la vivienda tradicional no resuelve bien. El joven no quiere un apartamento de tres habitaciones diseñado para familia. El adulto en transición no quiere asumir la administración integral de un inmueble. El adulto mayor no quiere vivir en un edificio que no tiene ascensor o servicios de salud cercanos.

Envejecimiento: el cambio en la pirámide poblacional

La caída de nacimientos es solo una mitad de la historia. La otra mitad es el aumento sostenido de la esperanza de vida. En Colombia, la esperanza de vida alcanzó 77,5 años en 2024 y se proyecta llegar a 82,4 años en 2050. En América Latina, el promedio será de 80,1 años para esa fecha.

Combinado con la caída de nacimientos, esto produce una transformación radical de la pirámide poblacional. En el año 2000, la pirámide colombiana era la clásica forma triangular: base ancha de niños y jóvenes, vértice estrecho de adultos mayores. La población se concentraba en niños de 0 a 5 años (2,62 millones de niños y 2,55 millones de niñas). Los mayores de 65 representaban el 5,2% del total.

Para 2030, la pirámide va a perder su forma tradicional y va a parecerse más a una campana asimétrica. La mayoría de la población va a estar en el intervalo de 31 a 35 años (más de 2,2 millones de personas en ese rango). Los mayores de 65 años van a representar el 11,6%, más del doble de hace tres décadas. Los menores de 5 años, en contraste, van a ser significativamente menos que en 2000.

Esta transformación no es lineal. Los mayores de 65 años en Colombia están creciendo a tasas más rápidas que en países más jóvenes de la región como Bolivia o Guatemala, pero más lentas que en países ya envejecidos como Uruguay. Colombia está en el punto medio: lo suficientemente joven todavía para tener demanda residencial creciente, pero envejeciéndose lo suficientemente rápido como para que el senior living se convierta en categoría relevante en menos de una década.

La brecha entre formación de hogares y oferta nueva

Aquí está el dato que debería ser el más comentado del sector inmobiliario colombiano y que sin embargo recibe poca atención. Las proyecciones más conservadoras estiman la formación de aproximadamente 391.000 hogares nuevos por año en Colombia entre 2024 y 2035. Las iniciaciones de vivienda en 2024 fueron de 142.000 unidades.

La diferencia es de aproximadamente 250.000 hogares anuales que se forman sin que se construya vivienda nueva para acomodarlos. ¿Dónde viven? Algunos en viviendas existentes con espacios habitacionales que se reasignan (sub-divisiones, segundas viviendas que entran al mercado de arriendo, reocupación de vivienda usada). Otros en arriendo de viviendas que ya existen pero que cambian de inquilinos. Una parte significativa en informalidad.

Lo que esta brecha implica es que la demanda subyacente por vivienda en Colombia es estructuralmente superior a la oferta nueva que el sector está produciendo. Y la composición de esa demanda — hogares más pequeños, más diversos, con menor capacidad de endeudamiento hipotecario — no encuentra encaje en el producto que el sector tradicional ofrece.

Qué tipo de vivienda necesita este nuevo país

Si tomamos las cifras anteriores en serio, la oferta de vivienda que Colombia necesita en los próximos quince años se ve muy distinta a la que producía hace quince. Tres ajustes son inevitables.

Primero, más unidades pequeñas. Si el hogar promedio va a tener dos o menos personas hacia 2050, la oferta tiene que reorientarse hacia estudios, apartaestudios y unidades de una habitación. No exclusivamente — sigue habiendo demanda por unidades familiares — pero la mezcla tiene que reequilibrarse. En 2025, las viviendas de una habitación apenas alcanzaron el 15% de la oferta nueva en Colombia según Coordenada Urbana. Para alinearse con la demanda real, esa proporción debería duplicarse.

Segundo, vivienda diseñada para arrendar, no solo para vender. Los hogares jóvenes y unipersonales tienen capacidad de pago de renta significativamente superior a su capacidad de endeudamiento hipotecario en el escenario actual de tasas. Construir productos que respondan específicamente a este segmento — multifamily, coliving, apartaestudios profesionales — es responder a una demanda que ya está manifestada.

Tercero, vivienda con servicios para adultos mayores. Si los mayores de 65 años van a duplicar su participación poblacional en treinta años, el senior living deja de ser nicho y se vuelve segmento estratégico. Los países que se anticiparon a esta tendencia — Chile y México en LATAM — desarrollaron portafolios significativos durante la primera década del 2000. Colombia está aproximadamente diez años retrasada, pero todavía a tiempo de capitalizar el primer ciclo.

La conexión con el construir para arrendar

Cuando se mira la transición demográfica colombiana con la lente correcta, queda claro por qué construir para arrendar no es una moda importada de Estados Unidos. Es la respuesta estructural a una demografía que cambió. La oferta tradicional de vivienda — viviendas familiares construidas para vender — está dimensionada para un país que ya no existe. El país que se está formando, con hogares más pequeños, más diversos, con menor poder de endeudamiento y mayor preferencia por flexibilidad, necesita producto inmobiliario distinto.

Para un inversionista, leer esta transición correctamente permite anticipar dónde va a estar la demanda en los próximos quince años. Los proyectos construir para arrendar que se construyan correctamente entre 2026 y 2030 van a operar exactamente cuando la demanda demográfica esté en su pico. Es un alineamiento de timing que no se vuelve a repetir en una década.

La transición demográfica colombiana no es un fenómeno triste — es el síntoma de un país que se modernizó. Y para el sector inmobiliario, es la señal más clara que existe sobre qué tipo de producto tiene futuro y qué tipo de producto se va a quedar obsoleto. Los números no permiten interpretaciones.

Fuentes citadas

  1. DANE. Estadísticas vitales: nacimientos y defunciones 2008-2024.
  2. DANE. Proyecciones de población 2018-2050.
  3. DANE. Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2005, 2018, 2024.
  4. Cámara Colombiana de la Construcción. Informe Económico 122 (julio 2025).
  5. Banco de la República. 'Cambios demográficos recientes y envejecimiento poblacional', 2024.
  6. Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Reporte 2023.
  7. Coordenada Urbana. Composición de la oferta nueva por tipología, junio 2025.

Si estás explorando construir para arrendar, conversemos.

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