Durante más de diez años, el multifamily fue en Colombia una promesa intermitente. Cada cierto tiempo aparecía un proyecto piloto: un edificio en Bogotá o Medellín diseñado completamente para arrendar, operado por un gestor profesional, dirigido a profesionales jóvenes que valoraban la flexibilidad. Cada proyecto se llenaba rápido y demostraba la demanda. Pero el siguiente proyecto tardaba años en llegar. El mercado quedaba atrapado en lo que los analistas llaman la 'trampa de escala': no hay suficientes proyectos para que el modelo se valide como categoría institucional, y no hay suficiente capital institucional porque la categoría no se ha validado.
Esa trampa se está rompiendo. En 2026, por primera vez, hay simultáneamente cuatro o cinco operadores construyendo proyectos multifamily con escala industrial en Colombia. La demanda subyacente está más fuerte que nunca, el marco regulatorio empieza a adaptarse, y los inversionistas — institucionales e individuales — están reconociendo la categoría como sostenible. Este artículo explica por qué.
Qué es exactamente un multifamily
Conviene empezar con la definición operativa, porque la palabra se usa de forma imprecisa. Un multifamily es un edificio residencial donde el 100% de las unidades están destinadas al arrendamiento bajo un único operador profesional. No es un edificio de propiedad horizontal donde alguien arrienda su apartamento individual. No es un edificio donde varios propietarios tienen unidades en arriendo administradas separadamente. Es un activo único, con un solo propietario o gestor del edificio entero, diseñado y operado como un negocio integrado de arrendamiento.
Esa diferencia importa. Cuando un edificio entero opera bajo un único gestor, se pueden estandarizar la calidad de servicio, los procesos de comercialización, los contratos, las amenidades, el mantenimiento y la administración financiera. Los inquilinos saben con quién tratan y obtienen una experiencia consistente. El operador puede invertir en sistemas profesionales — desde tecnología de gestión hasta personal capacitado — porque la escala lo justifica.
Un multifamily típico en Colombia hoy tiene entre 80 y 250 unidades, varias tipologías (estudios, una habitación, dos habitaciones, ocasionalmente tres habitaciones para parejas con un hijo), amenidades comunes (gimnasio, coworking, lounge, terraza, en algunos casos piscina o sauna), y un equipo operativo permanente. El canon incluye o no servicios públicos según el modelo del operador, pero siempre incluye administración profesional, mantenimiento y comercialización.
La trampa de escala: por qué tardó tanto en arrancar
La pregunta que muchos analistas se hicieron durante la década pasada es: si el modelo funciona en Chile, México, España y Estados Unidos, y si la demanda colombiana por arrendamiento profesional es evidente, ¿por qué Colombia no desarrolló el multifamily más rápido? La respuesta tiene varias capas, pero la principal es estructural.
El modelo multifamily requiere una conjunción de elementos: terrenos urbanos bien ubicados a precios razonables, capacidad de financiación de largo plazo para construcción más operación, operadores con capacidad técnica y administrativa, marco regulatorio compatible con arrendamientos institucionales, y demanda suficiente para llenar el edificio rápido. En Colombia, históricamente, faltaba al menos uno de esos elementos en cualquier momento dado.
Cuando hubo terrenos razonables y financiación amable (final de los 2010), el marco regulatorio no acompañaba: la Ley 820 de 2003 no contempla arrendamientos institucionales con contratos diferenciados. Cuando empezó a haber operadores serios (2020-2022), las tasas hipotecarias se dispararon y comprimieron la viabilidad financiera. Cuando las tasas empezaron a bajar (2024), los operadores estaban todavía consolidando sus primeros portafolios. Cada elemento llegaba a destiempo respecto a los demás.
Lo que está pasando en 2026 es que, por primera vez, los elementos están convergiendo. Las tasas hipotecarias se estabilizan en niveles aún altos pero manejables. Los operadores principales han demostrado que el modelo funciona con sus primeros proyectos en operación. El Decreto 555 de 2021 de Bogotá creó la primera ventana legal para 'vivienda especializada'. Y los inversionistas — desde fondos de pensiones hasta family offices — están buscando activamente categorías nuevas para diversificar de oficinas y comercio tradicional.
Quiénes están construyendo multifamily en Colombia hoy
La fotografía actual del sector permite identificar tres tipos de actor que están construyendo simultáneamente, y esa pluralidad es lo que rompe la trampa de escala.
Bancolombia y CCLA
La alianza entre Bancolombia y CCLA Inmuebles representa la apuesta institucional más ambiciosa del sector. Su meta declarada para 2026 es llegar a 5.000 unidades en operación o desarrollo. Hoy tienen aproximadamente 1.400 unidades entre estabilizadas y en construcción. Su proyecto insignia, Nomad 77 en Bogotá, suma 127 unidades operando con ocupaciones superiores al 90% desde el primer año. Es la confirmación de que el modelo funciona con escala industrial en condiciones colombianas.
Lo que diferencia a Bancolombia/CCLA es la combinación: capital institucional de largo plazo respaldado por el banco más grande del país, operación profesional importada y adaptada del modelo internacional, y red de comercialización que aprovecha la base de clientes del grupo. Esa combinación es difícil de replicar y posiciona al consorcio como el actor a vencer en el segmento multifamily premium urbano.
Parque Arauco
El operador chileno entró a Colombia hace varios años principalmente como gestor de centros comerciales (Parque Arboleda en Pereira, Parque La Colina en Bogotá), pero recientemente ha extendido su apuesta hacia el multifamily. Su segundo proyecto residencial en Colombia, anunciado con inversión de 23 millones de dólares estadounidenses, suma 158 unidades. El primer proyecto ya está operando con resultados positivos.
La ventaja de Parque Arauco es la experiencia chilena. La empresa lleva más de una década operando multifamily en Santiago y conoce los detalles operativos que separan un proyecto bueno de uno mediocre: desde la mezcla óptima de tipologías hasta los procesos de comercialización, pasando por la programación de amenidades. Esa experiencia importada es un activo intangible significativo.
Operadores colombianos especializados
Junto a los gigantes institucionales, hay operadores colombianos construyendo proyectos de menor escala pero con la misma lógica multifamily. LEARIO se ubica en esta categoría: opera el modelo construir para arrendar end-to-end, desde el diseño del producto pensado para arrendarlo hasta la gestión integral del activo durante todo su ciclo de vida. La diferencia con el modelo institucional puro es que LEARIO vende inmuebles completos a inversionistas individuales — con financiamiento a plazos disponible — pero opera el activo de forma colectiva, distribuyendo las rentas entre los propietarios del proyecto.
Esta categoría es importante porque conecta dos mundos que tradicionalmente estaban separados. El inversionista individual colombiano que quería participar de un activo multifamily no tenía cómo: los proyectos institucionales eran inaccesibles porque el activo entero pertenecía al fondo. Los operadores como LEARIO permiten al inversionista individual ser propietario de su inmueble específico dentro de un proyecto operado profesionalmente, capturando los beneficios del modelo construir para arrendar sin necesitar tamaño institucional.
Hay también otros actores emergiendo: desarrolladores tradicionales que están explorando convertir parte de sus proyectos en multifamily, family offices construyendo edificios para arriendo propio, y fondos especializados como Berkshire Hills Capital que están estructurando vehículos de inversión en la categoría. La diversidad de actores es la confirmación de que la categoría está pasando de proyecto experimental a sector reconocido.
Anatomía de un proyecto multifamily exitoso
Tipologías y mezcla óptima
Un multifamily bien diseñado calibra su mezcla de tipologías según el target demográfico de la zona. En zonas urbanas centrales con alta densidad de jóvenes profesionales (Chapinero en Bogotá, El Poblado en Medellín, Granada en Cali), la mezcla óptima tiende a sesgarse hacia estudios y unidades de una habitación: aproximadamente 60% del proyecto. En zonas residenciales más consolidadas o suburbanas, las unidades de dos habitaciones ganan peso para captar parejas jóvenes y familias pequeñas: 50-60% del proyecto.
El error frecuente es construir mezclas pensadas en venta tradicional — donde las unidades grandes mandan — aplicadas a multifamily. Las unidades de tres habitaciones funcionan mal en arrendamiento institucional: los cánones son altos y el mercado de inquilinos que las puede pagar es estrecho. Los proyectos bien diseñados las limitan a un máximo del 10-15% del inventario, o las eliminan completamente.
Amenidades que sí mueven el canon
Hay amenidades que justifican premiums sostenidos en el canon de arriendo y otras que se ven bonitas pero no aportan a la rentabilidad. La diferencia importa porque cada metro cuadrado de amenidad reduce el área rentable del edificio.
Sí mueven el canon: gimnasio bien equipado abierto 24 horas, coworking con buena conexión, terraza con vista, lavandería compartida (especialmente para estudios), área social para reuniones pequeñas, parqueadero asignado, almacenamiento personal adicional. Estos elementos justifican premiums del 8% al 15% sobre cánones de mercado en zonas comparables.
No mueven el canon tanto como ocupan: piscinas grandes (altísimo costo de mantenimiento, uso bajo en clima frío), gimnasios elaborados con equipos sub-utilizados, salones de eventos que se usan ocasionalmente, jardines extensos sin función específica. Estos elementos generan costos operativos sin retorno proporcional.
Ratio área común / área privada
Los proyectos multifamily bien diseñados mantienen un balance específico: aproximadamente 15-20% del área construida total destinada a amenidades y áreas comunes operativas (excluyendo circulaciones y servicios estructurales). Por debajo del 15%, el proyecto se siente como un edificio común con un gimnasio pequeño; por encima del 20%, los costos de mantenimiento empiezan a comer la rentabilidad.
Servicios incluidos: la frontera del producto
Hay un debate sutil en el sector multifamily colombiano sobre qué servicios incluir en el canon. La tendencia internacional es ir incluyendo cada vez más servicios — internet, servicios públicos básicos, servicio de limpieza opcional, mantenimiento, en algunos casos amueblamiento — y diferenciar el producto por la calidad y profundidad de esos servicios.
En Colombia, los operadores que más rápido están escalando tienden a incluir internet de alta velocidad y administración del edificio dentro del canon, dejando los servicios públicos individuales por aparte. Los proyectos premium ya están incluyendo paquetes opcionales de servicios (limpieza semanal, lavandería, conserjería) que el inquilino puede activar por una tarifa mensual fija. Esa modularidad del producto es lo que diferencia un multifamily moderno de un edificio de arriendo tradicional.
Métricas que importan
Ocupación
La métrica fundamental. Un multifamily bien diseñado y bien comercializado alcanza ocupaciones superiores al 90% desde el primer año y las sostiene en niveles del 92-95% en operación madura. Los proyectos que no superan el 85% sostenido tienen problemas estructurales: o el producto no está alineado con la demanda, o el canon está mal calibrado, o la operación es deficiente.
Canon premium
Los multifamily institucionales colombianos están logrando cánones entre 8% y 18% superiores a la mediana de arriendo tradicional en zonas comparables. Esa prima se justifica por amenidades, servicios incluidos y certeza operativa. Si la prima es menor al 5%, el modelo no captura su ventaja diferencial.
NOI y cap rate objetivo
Los operadores serios apuntan a NOI yields (NOI sobre valor del activo) entre 6,5% y 8% en multifamily urbano consolidado. Esto se traduce en cap rates de salida entre 7% y 8,5% en transacciones de mercado. Los proyectos que no llegan a ese rango tienen el modelo financiero comprometido.
Qué viene en los próximos 36 meses
Las proyecciones del sector sugieren que entre 2026 y 2029 el inventario multifamily colombiano podría multiplicarse por cinco o seis. Si hoy hay aproximadamente 2.000 unidades operando o estabilizándose, para 2029 podrían superar las 10.000-12.000 unidades. Esa rampa, si se materializa, sería comparable a lo que vivió México entre 2018 y 2022.
Tres factores van a determinar si la proyección se cumple. Primero, la velocidad con que se cierren las brechas regulatorias específicas — particularmente alrededor de contratos institucionales, garantías y procesos de cobro. Segundo, el comportamiento de las tasas hipotecarias: si bajan más rápido de lo proyectado, la rampa se acelera; si se mantienen pegadas al 12,3% o suben, la rampa se modera. Tercero, la entrada de capital extranjero específico para la categoría. Hasta ahora, el capital extranjero en multifamily colombiano es marginal; un par de fondos panregionales que decidan entrar pueden cambiar el ritmo completo del sector.
Para los inversionistas que están evaluando entrar, los próximos treinta y seis meses son la ventana de oportunidad del primer ciclo. Después de 2029, los cap rates se habrán comprimido, los operadores se habrán consolidado, y el premium del participante temprano habrá desaparecido. Es exactamente lo que pasó en Chile en 2015 y en México en 2020. Colombia está en ese punto ahora.
Fuentes citadas
- Bancolombia / CCLA. Reportes públicos sobre meta de 5.000 unidades 2026.
- Parque Arauco. Comunicados sobre inversión multifamily en Colombia, USD 23M.
- vivienda.com.co. 'Multifamily en Colombia 2025'.
- Decreto 555 de 2021, Alcaldía Mayor de Bogotá.
- Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Estudios sobre arrendamiento y vivienda.
Si estás explorando construir para arrendar, conversemos.
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